Tratamiento y Rehabilitación

Una opción terapéutica sólo es válida en la medida en que sea correctamente aplicada. Esta opción debe tener en cuenta el medio propuesto, la aceptación del paciente y su familia y el seguimiento llevado a cabo por el equipo médico (médico, audioprotesista, ortofonista). Uno de los criterios fundamentales para el éxito de la rehabilitación auditiva es la precocidad de su atención médica.

Atención médica temprana

En lactantes y niños, la privación parcial o completa de la audición tiene repercusiones sistemáticas sobre, al menos, uno de los constituyentes del lenguaje oral. La integridad de la función auditiva es necesaria para el desarrollo de la comunicación oral. La inmersión en el mundo sonoro permite al lactante desarrollar sus capacidades fonológicas, léxicas y sintácticas, y acceder a una de las lenguas orales.

En adultos, en el caso general de una disminución progresiva de la audición (presbiacusia, por ejemplo), es importante no demorar demasiado el inicio de la atención médica. Es necesario actuar en el período que precede al agravamiento del problema auditivo, para atenuar tanto como sea posible sus efectos. Aún cuando no se pueda curar, se puede compensar un déficit. Dos aspectos serán discutidos en este capítulo: la sustitución instrumental por medio de los audífonos externos e implantados y la sustitución funcional llevada a cabo por los ortofonistas.

Indicaciones y prescripciones médicas

En función de la etiología de la sordera, el equipo médico especializado puede elegir entre audífonos convencionales (conducción aérea) o particulares (conducción ósea), el implante de oído medio (amplificación mecánica) o el implante coclear (estimulación eléctrica).

El otorrinolaringólogo

El diagnóstico de la sordera es sólo efectuado por este especialista y por ningún otro médico, luego de haber realizado un examen clínico general y del oído medio, y mínimamente un audiograma. Así, una prescripción de audífonos no es válida, en teoría, a menos que sea recetada por un otorrinolaringólogo, no estando habilitados otros especialistas para hacerlo. Una vez que el diagnóstico de sordera ha sido hecho, se debe encontrar la etiología. El examen del audiograma del paciente puede conducir a exámenes complementarios (estudio de potenciales auditivos, scanner e imágenes por resonancia magnética). Una vez que el estudio clínico haya sido bien definido, se podrá proponer al paciente la solución que esté mejor adaptada a su problema. Ella podrá ser quirúrgica, médica o involucrará el uso de audífonos. La elección terapéutica se hace siempre con el consentimiento del paciente luego de haberle expuesto las diferentes posibilidades a su alcance y sus ventajas.

El audioprotesista

En el caso de los audífonos convencionales, luego de su correspondiente prescripción por un otorrinolaringólogo, el paciente es atendido por un audioprotesista. En una primera etapa, él o ella completará la evaluación de la audición por medio de tests específicos con una finalidad prostética (ver “exploraciones funcionales”). En una segunda etapa, su rol será el de elegir, adaptar y entregar un audífono. Para esto, deberá evaluar y controlar los beneficios del audífono y participar activamente en la educación prostética. Un testeo del equipo elegido debe ser obligatoria antes de la adquisición definitiva. Para concluir, el audioprotesista garantiza el seguimiento, el control de los audífonos y de la performance auditiva del paciente, y esto lo logra trabajando junto al médico que hizo la prescripción y, de ser necesario, también un ortofonista

El ortofonista

El ortofonista cuenta con una capacitación tal en comunicación oral, que puede permitir al sujeto sordo adquirir todos los elementos necesarios para que pueda comprender correctamente el lenguaje. No alcanza con poder oír: la comprensión del mensaje sonoro puede deteriorarse cuando los pacientes se ven privados de cierta información sonora durante un período largo. El sonido restituido por los audífonos, en ciertos casos no es suficiente para llegar a una comprensión cabal del lenguaje oral. En efecto, esta nueva información auditiva puede parecerse al ruido. El lenguaje está constituido por señas lingüísticas que unen los conceptos a imágenes acústicas. El ortofonista trabaja sobre estos puntos para permitir al paciente la comprensión del mundo sonoro. En algunos casos, es necesario además reforzar el aprendizaje de la lectura de labios.

Límites

El funcionamiento perfecto del órgano sensorial no puede ser íntegramente restituido por un audífono ; en el mejor de los casos se optimiza la función auditiva remanente. Cuanto menos se haya conservado de la función auditiva original, menos satisfactoria será la performance del audífono. Además, a pesar de la existencia de micrófonos direccionales y de numerosos algoritmos de tratamiento de la señal, la comprensión de la palabra en un ambiente ruidoso es limitada.

Última actualización: 16/07/2014 12:25